HistĂłrica, estadĂstica y emocionalmente es muy probable que la versiĂłn 2026 de los partidos de Wild Card haya sido la mejor serie de todos los tiempos en esa ronda. Los nĂșmeros lo respaldan, las emociones fueron demasiadas, highlights hubo para todos.
En los primeros tres juegos, ninguno de los equipos que lideraba antes de la pausa de los dos minutos terminĂł ganando el partido. Fue la primera vez en la historia de la liga en la que cuatro juegos se decidieron por 4 puntos o menos (Yahoo Sports). En cuestiĂłn de nĂșmeros, ninguna ronda de comodines estuvo nunca tan cerrada. En cuestiĂłn de actuaciones individuales fueron demasiadas las destacadas, pero las mejores fueron estas:
Los mejores jugadores son los que mejor desempeño tienen en los momentos mĂĄs importantes. Allen fue clĂnico como nadie en esta primera ronda de Playoffs.
De visita ante uno de los equipos mås enrachados de la liga, cargando con una lesión preexistente desde hace unas semanas, con el récord en su contra de no haber logrado nunca una victoria de Playoffs jugando como visitante, con una desventaja de cuatro puntos, poco tiempo, menos de cuatro minutos en el reloj y sin todo su arsenal disponible,
Josh Allen una vez mĂĄs se convirtiĂł en Superman.
Hasta la mitad del Ășltimo cuarto tenĂa registradas menos de 280 yardas por pase y un envĂo de touchdown, pero justo en esa Ășltima parte del partido fue cuando volviĂł a aparecer el que podemos considerar el quarterback con nivel mĂĄs alto y mĂĄs consistente en los Ășltimos años.
A pesar de tener todo en su contra, en el momento conocido como clutch, fue cuando mĂĄs imparable luciĂł: cinco pases lanzados y cinco completos, 53 yardas por aire, una jugada explosiva con un pase profundo de 36 yardas para Brandin Cooks para capitalizarlo con un touchdown por tierra.
DespuĂ©s del juego Steve Young dijo que Allen tiene todas las caracterĂsticas que cualquier equipo necesita para ganarlo todo. Y la verdad es que hay poco que debatirle. Una vez mĂĄs no tiene un sĂșper elenco de receptores a su alrededor, esta temporada la defensiva ya no es top 3 como en sus primeros años y aun asĂ los Bills siguen compitiendo y ganando. Josh Allen se ha elevado a un nivel diferente, ese que puede imponerse a lesiones, desventajas, entornos y rivales. Realmente si no fuera por Ă©l, no se si los Bills estarĂan en Playoffs y gracias a Ă©l es que pueden seguir soñando con el primer Vince Lombardi. Si logra superar a la defensiva de Broncos en la prĂłxima ronda, serĂĄ sumamente complicado detener a un Josh Allen asĂ de inspirado.
SĂ, esa jugada. Fue algo de otro nivel. Por primera vez en muchos años hay ilusiĂłn real en Chicago y todo gracias a Caleb. Ese tipo de lanzamientos se los vimos hacer muchos años en College Football, acrobĂĄticos, desafiando la gravedad y los cĂĄnones de las mecĂĄnicas de lanzamiento, la gran pregunta era si lo podrĂa hacer en la NFL y quĂ© linda sorpresa nos hemos llevado. En el partido mĂĄs importante de su carrera hasta el momento, apenas en su segunda temporada en la liga, ahĂ cuando el escenario es mĂĄs grande y las luces mĂĄs brillantes decidiĂł dar su mejor actuaciĂłn.
IncreĂblemente competitivo, fue una apariciĂłn digna de Brett Favre, un pistolero, un gunslinger sin miedo a nada. Si, tuvo dos intercepciones en su casilla, pero la actuaciĂłn del Ășltimo cuarto fue sencillamente de jugador grande: 195 yardas totales, 2 pases de touchdown, 0 intercepciones y un rating de 110. AĂșn asĂ, los nĂșmeros no pueden describir ni contextualizar las sensaciones producidas despuĂ©s de esos drives mĂĄgicos. Caleb demostrĂł que cuando la situaciĂłn apremia mĂĄs, el suyo no es un talento que se esconde, sino uno que se acrecenta. Se adueñó de la situaciĂłn y lo hizo de los Packers. NingĂșn quarterback habĂa lanzado tantas yardas en la historia de los Playoffs para los Bears. Lo del sĂĄbado fue la demostraciĂłn que hay un cambio de Ă©poca en Chicago, en el Norte de la Nacional y quizĂĄ en toda la NFC y NFL. Cuando Caleb estĂ© en un juego, quizĂĄ nunca podamos dar por descartados a los Bears.
Es muy complicado definir a uno mejor que otro porque realmente en este momento es la mejor pareja de pass rushers en la liga.
La jugada del partido llegĂł al inicio del Ășltimo cuarto. Cuando faltaban mĂĄs de 10 minutos y los Texans solo lideraban a los Steelers por 4 puntos. La ofensiva de Pittsburgh no considerĂł una mala idea dejar 1 vs 1 a Will Anderson Jr y el ex jugador de Alabama hizo el sack-fumble a Aaron Rodgers que derivĂł en el touchdown de Sheldon Rankins a partir de donde Steelers no volviĂł a estar en competencia.
Las estadĂsticas dirĂĄn que Anderson Jr. solo tuvo 0.5 sacks vs Steelers pero cualquiera que vio el partido podrĂĄ contar que realmente fueron dos que no le acreditaron por alguna razĂłn. AĂșn asĂ, Anderson es el tipo de jugador que impacta mucho mĂĄs allĂĄ de los nĂșmeros. Toda la noche fue una amenaza para la lĂnea de Steelers que nunca tuvo respuesta contra su velocidad y potencia. Y cuando llegaron a contenerlo, del otro lado estuvo siempre un incansable que ha sido uno de los jugadores mĂĄs infravalorados de los Ășltimos 10 años: Danielle Hunter.
Entre Hunter y Anderson generaron 15 presiones, guiando a sus Texans a causar una presiĂłn en el 45.9% de las situaciones de pase. es casi decir que de cada 10 pases en 5 de ellos, Aaron Rodgers no tuvo tiempo de lanzar. Suena algo normal hasta que consideramos el incansable motor que eso significa, despuĂ©s de una temporada tan larga, en condiciones climĂĄticas drĂĄsticas es difĂcil rendir a ese nivel, pero sostenerlo durante todo el partido y tener que seguir con esa presiĂłn por la sencilla razĂłn de que la ofensiva no fue capaz de darles mĂĄs aire habla enormidades de lo que significan Anderson y Hunter para este equipo. Ellos son los dos jugadores mĂĄs importantes de los Texans. Me recuerdan un poco a la dupla que formaron Von Miller y DeMarcus Ware en los Broncos hace casi 10 años⊠dos explosivos artesanos que fueron la base con la que Denver se alzĂł hasta el Super Bowl y en una AFC en la que no hay un claro dominante, no serĂa extraño verlos impulsar a los Texans hasta las Ășltimas instancias.
âUn home runâ asĂ lo definiĂł Caleb Williams en la entrevista post victoria contra los Packers cuando le preguntaron sobre la soberbia actuaciĂłn del tight end novato. Y es que la respuesta del millĂłn se respondiĂł cuando nadie lo esperaba. Aquella pregunta que nos remonta a la noche del Draft 2025. ÂżPor quĂ© los Bears eligieron a Colston Loveland?
Ben Johnson apostĂł por un tight end con un super talento cuando ya tenĂa a Rome Odunze y DJ Moore en su plantel. Pensamos que lo convertirĂa en el Sam LaPorta de los Bears pero en la temporada pocas veces fue asĂ, eso llevĂł a asumir que su rol serĂa mĂĄs bien de comparsa en estos playoffs. El error es nuestro por pensar que sabemos mĂĄs que Ben Johnson. Primer juego de Playoffs para Loveland e hizo historia:
Primer tight end novato en la historia de la liga en registrar mĂĄs de 100 yardas y mĂĄs de 8 recepciones en un partido de Playoffs. NĂșmeros dignos de la mejor versiĂłn de Travis Kelce o Rob Gronkowski.
Llåmenlo como quieran menos casualidad. Por que definitivamente no fue casualidad que cuando los Bears iban perdiendo por 18 puntos, Caleb Williams buscara con mås insistencia a su tight end novato. Empezó a hacer jugadas por el centro del campo y fue muy significativo ver como se necesitaban 2 o 3 jugadores de Packers para detenerlo. Después empezó el baile: Ben Johnson lo alineó por izquierda, por derecha, por fuera y por dentro⊠en sus recepciones del tercer cuarto era muy complicado verlo con alguien cerca, causa separación de inmediato. Su recepción en la conversión de dos puntos para acortar la diferencia a tres puntos fue vital y lo que mås me gustó de esa jugada fue que lo alinearon por la parte externa, aislado, casi a lo Davante Adams, sabiendo que su velocidad y capacidad atlética son iguales a las de cualquier receptor top y que iba a ganar ese duelo. Dominio puro, realmente digno de un tight end top 5 de la liga actualmente. Apenas en su primer año, no hay mejor forma de empezar una carrera en postemporada.
âJugador repetidoâ, âjugador de rellenoâ fue lo que leĂmos y escuchamos cuando los Texans firmaron a Christian Kirk en la temporada baja, sobre todo porque es de dominio pĂșblico la quĂmica que tienen Nico Collins y CJ Stroud, sumado con la ilusiĂłn de los novatos Jayden Higgins y Jaylin Noel, y la cantidad de targets que acapara Dalton Schultz, Christian Kirk parecĂa estar destinado a ver toda su carrera con los Texans como un cuarto receptor que serĂa llamado en casos crĂticos.
Por esa razĂłn, supongo que nadie esperaba que el receptor con mĂĄs yardas en esta primera ronda de Playoffs fuera Kirk. Eternamente enclaustrado y catalogado como un receptor de emergencia, tercer receptor y poco Ăștil en escenarios pesados; desestimado por los Cardinals y Jaguars solo una vez superando las 1000 yardas en una temporada. No tenĂa tintes de super hĂ©roe de playoffs pero apareciĂł para recordar la nostalgia de los âChris Hogansâ de antaño, aquellos jugadores que pueden estar quietos toda la temporada pero en la hora brava saben como responder.
A pesar de ser un veterano de ocho temporadas, se las arreglĂł para moverse por todo el campo, atacĂł la zona profunda creando demasiada separaciĂłn, fue artĂfice de jugadas explosivas en situaciones importantes: 3&15 en el tercer cuarto, en su propio territorio y gracias a una excelente ruta genera 49 yardas y cambia el switch del partido.
No es el mĂĄs rĂĄpido ni explosivo o tampoco el mĂĄs imponente, pero se ha desarrollado como un fino y disciplinado corredor de rutas que apareciĂł cuando CJ Stroud mĂĄs lo necesitaba. Hay jugadores asĂ, siempre los hay, quienes llegada la postemporada brillan como nunca aunque sea solo por unos partidos. Si es el turno de Kirk, los Texans pueden ser una sorpresa mayĂșscula.





