En este momento de la temporada lo que sigue es la estabilidad. Las primeras seis semanas son muy complicadas de descifrar, aun estamos haciendo el balance sobre quién serå un buen equipo y quien no. Pero precisamente por ello tiene bastante valor aquellos jugadores que tras seis complicadas y turbulentas semanas han logrado destacarse por sobre el resto como posibles candidatos a luchar por el MVP la próxima temporada.
EstĂĄ repitiendo el âcaminitoâ de College Football: playmaker infravalorado que tiene destellos; cambia de equipo y empieza mal ahĂ, va in crescendo y acaba por ganar el Heisman que lo reconoce como el mejor de toda la categorĂa. 10 años despuĂ©s: dejavu.
Parece un cuento muy lejano aquel 2022 cuando Baker no era mĂĄs que un quarterback de emergencia. Hoy ha recuperado esa energĂa que contagia a cualquiera. Sus Buccaneers son el equipo mĂĄs carismĂĄtico de la NFL por causa de Ă©l. Les ha transmitido su esencia: talentoso, pero sobre todo, resiliente y enĂ©rgico. Incansable luchador que se ha repuesta a las bajas de Mike Evans, Chris Godwin, Bucky Irving y ahora Emeka Egbuka. Cada semana deja jugadas de MVP: momentos en que los partidos estĂĄn en su punto mĂĄs ĂĄlgido y Ă©l resuelve de una u otra forma. Ante 49ers fueron dos consecutivas que sellaron el rumbo del juego. Es un animal competitivo que ha madurado en su actitud, y en sus decisiones en el campo (12 TD - 1 INT).
Tiene el aura mĂĄs grande de la NFL actualmente, no parece haber rival muy grande y tras seis semanas es el jugador mĂĄs valioso para su equipo y en la liga entera.
TenĂamos dos temporadas completas viendo una versiĂłn âdomesticadaâ de Patrick Mahomes con pases cortos, sin arriesgar demasiado, pocas jugadas explosivas. Todo muy by the book, pero no mĂĄs. Andy Reid y Matt Nagy han liberado a la bestia que maravillĂł a la liga en sus primeras cuatro temporadas.
EstĂĄ lanzando fuego cada domingo, su ofensiva ha vuelto a ser explosiva e intimidante. Un gran cambio es que ha vuelto a tener cuidado del balĂłn, una plaga de sus Ășltimas dos temporadas; en los Ășltimos cuatro juegos solo ha lanzado una intercepciĂłn.
Pero no solo cuida el balĂłn, sino que lo aprovecha al mĂĄximo; si mantiene el ritmo el resto de la temporada, terminarĂa con casi 4300 yardas por pase y mĂĄs de 40 pases de touchdown. ÂżImposible? No para Ă©l, ya lo ha hecho dos veces (2018 y 2022).
Lo mĂĄs alentador es que esta semana recuperarĂĄ a su receptor principal: Rashee Rice se incorporarĂĄ a un ataque que promete ser devastador con un Patrick Mahomes decidido a retomar su lugar como el mejor quarterback de la liga sin aceptar crĂtica alguna.
Ya son tres partidos consecutivos con una intercepciĂłn costosa y dolorosa. Las Ășltimas dos, han sido clave para las derrotas consecutivas de los Bills que poco a poco empiezan a exhibir que un quarterback Ă©lite no puede compensar todas las carencias de talento a su alrededor. La defensiva de McDermott no lo ha respaldado, forzando a Allen a tener que jugar a ser superman o perder.
El andar es complicado, no parece que vaya a mejorar mucho la situaciĂłn en su entorno, pero si alguien tiene la capacidad de hacerlo es el actual MVP que tendrĂĄ un partido âa modoâ ante Carolina antes de enfrentar a su bestia negra en la semana 9 en el sĂșper anticipado Chiefs @ Bills que bien podrĂa ser un trampolĂn para el MVP del quarterback que resulte ganador.
Hablando de quarterbacks que no tienen mucho a su alrededor pero aĂșn asĂ hacen que las cosas sucedan⊠quĂ© campaña se estĂĄ firmando Drake Maye.
Tras un partido ante Bills donde luciĂł como el mejor quarterback del campo y consiguiĂł la victoria, pero no sumĂł pases de touchdown, esta semana se desquitĂł contra los Saints anotĂĄndose tres pases de anotaciĂłn a su cuenta; ya es quinto en yardas por pase y octavo en pases de anotaciĂłn. Pero las estadĂsticas que mejor revelan su estado actual son su precisiĂłn en pases profundos (+20 yardas) en que es el mejor de la liga y lanzando contra presiĂłn en la cuĂĄl es el segundo mejor de la NFL. Esto te habla de un quarterback que ya se adaptĂł a la velocidad de la liga, uno que puede hacer jugadas sin importar la carga que le manden las defensivas rivales y que sabe cuando jalar el gatillo.
Si ademĂĄs sumamos su poderĂo fĂsico y el hecho de que actualmente tiene a sus Patriots como lĂderes divisionales y el calendario presenta muchas bondades⊠no es descabellado pensar que siga escalando lugares en esta lista muy rĂĄpido.
Es el equivalente de lo que solĂa ser Matt Ryan: un game manager de primerĂsimo nivel, fino como nadie. La forma en la que dirije a la ofensiva de Lions es sencillamente cautivadora. DifĂcilmente veremos un pase sin precisiĂłn, anticipaciĂłn o fuerza. Todo sigue siendo rĂĄpido con Ă©l: sus lecturas, sus pases, sus decisiones. No tiene el elemento clutch que poseen todos los cuatro listados arriba de Ă©l, pero su gran virtud es la consistencia.
Nadie tiene mĂĄs pases de anotaciĂłn tras un tercio de temporada ni tampoco hay algĂșn quarterback que sea mĂĄs preciso. SobreviviĂł el cambio de coordinador ofensivo y parece que por fin se puede echar tierra sobre esos argumentos que mencionan que solamente era un producto de Sean McVay o Ben Johnson. Es un quarterback de altĂsimo nivel listo para escalar puestos en el ranking de MVP con cualquier desliz de los arriba mencionados.





