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La previa de semana 18

La Semana 18 de la NFL es, por diseño, un territorio incómodo para el análisis clásico. No es una jornada más del calendario, sino un espacio liminal entre la temporada regular y la postemporada, donde conviven partidos con implicaciones directas de playoffs, duelos atravesados por rivalidades históricas y encuentros en los que el contexto psicológico pesa tanto como el talento. En ese marco se insertan tres enfrentamientos que, por motivos distintos, concentran una enorme densidad táctica y narrativa: Buccaneers vs Panthers en la NFC Sur, 49ers vs Seahawks en la NFC Oeste y Steelers vs Ravens en la AFC Norte. Tres partidos que no sólo definen posiciones, sino que exponen identidades. En Tampa Bay, San Francisco y Baltimore se juegan cosas diferentes, pero todas conectadas con una misma pregunta de fondo: qué tan sostenible es lo que cada equipo ha mostrado durante la temporada cuando el margen de error se reduce al mínimo.

WEEK 18 SAT 01/03
Tampa Bay Buccaneers
4:30
PM
EST
@
Carolina Panthers

Este primer partido es, en apariencia, el menos glamuroso del trío. Sin embargo, es un partido profundamente revelador. Tampa Bay llega a la última semana sin depender de sí mismo para cerrar la división, mientras Carolina intenta poner un buen final a una temporada muy irregular, pero que dejaría un buen sabor de boca si acaban imponiéndose a su rival de este sábado. Desde el punto de vista táctico, es un duelo entre un equipo que ha encontrado estabilidad ofensiva a partir del juego aéreo y otro que ha sido incapaz de sostener drives de manera consistente.

La ofensiva de Tampa ha sido, a lo largo de la temporada, una de las más dependientes del dropback tradicional. Con un porcentaje de pases en primeros downs significativamente superior al promedio de la liga, los Buccaneers han apostado por un enfoque donde Baker Mayfield tiene libertad para identificar coberturas y atacar zonas intermedias, especialmente entre los números. Su eficiencia medida en EPA por jugada en pase ha sido claramente positiva cuando juega desde formaciones abiertas, pero cae de forma abrupta cuando se ve forzado a situaciones de play-action bajo centro. Esto no es casualidad: el juego terrestre no ha logrado generar una amenaza creíble en términos de success rate, lo que permite a las defensas priorizar profundidad en cobertura sin pagar un precio alto. A pesar de llegar con su mejor trío de receptores sanos, Mayfield ha estado jugando por debajo del nivel mostrado en los dos primeros meses, lo que ha hecho que el ataque haya bajado prestaciones.

Carolina, defensivamente, ha sufrido precisamente en ese tipo de escenarios. Su defensa contra el pase presenta uno de los peores diferenciales entre EPA permitido en terceros downs largos y terceros downs cortos, lo que indica problemas estructurales para cerrar series. El pass rush rara vez gana rápido, y cuando lo hace no suele hacerlo con disciplina, permitiendo extensiones de jugada que castigan sus coberturas. En cobertura zonal, especialmente en Cover 3 y variaciones match, los Panthers han permitido un porcentaje de completados por encima del 70 % en lanzamientos entre 10 y 19 yardas, justo la zona que Tampa explota con mayor frecuencia. Sin embargo, es una defensa capaz de generar turnovers en el rival y aferrarse a los partidos desde ahí. Si consiguen ponerse por delante en el marcador, Mayfield puede tomar alguna mala decisión que favorezca a los intereses del equipo de Dave Canales.

El punto clave del partido está en la capacidad de los Buccaneers para mantenerse fuera de terceros downs largos. Cuando Tampa logra un success rate aceptable en primeras jugadas, su ofensiva se vuelve rítmica, con secuencias de pases rápidos que reducen la exposición de la línea ofensiva. Carolina, en cambio, necesita generar pérdidas de yardas tempranas para forzar situaciones donde pueda enviar presión extra. El problema es que su blitz rate no se ha traducido en una mejora real de eficiencia defensiva; de hecho, su EPA permitido contra blitz es peor que cuando juega con cuatro hombres, señal de problemas de comunicación en el back seven.

Del otro lado del balón, el ataque de los Panthers llega a la Semana 18 como uno de los menos eficientes de la liga en prácticamente todas las métricas avanzadas. Su EPA por jugada total es negativo, su tasa de éxito está entre las más bajas y su explosividad ofensiva es mínima. Los Panthers han sido eficaces cuando Rico Dowdle les ha permitido mover cadenas o en situaciones donde su wide receiver rookie, Tetairoa McMillan, ha podido estar aislado en uno contra uno. La ofensiva suele ser irregular durante los 60 minutos de juego, pero puede sacar jugadas que le den puntos en momentos clave de los encuentros.

panthers

En esta imagen, vemos a McMillan aislado en el lado izquierdo del ataque. La defensa está en Cover 0, sin safety en la zona profunda y amenazando heavy blitz. Una vez que se inicia el snap, la defensa va hasta con siete jugadores a por el quarterback. McMillan sale del snap y ataca el interior para generarse espacio por fuera, cambia de ritmo y supera al cornerback con esa potente zancada que tiene. Young pone un excelente balón y el wide receiver anota el touchdown.

Tampa, defensivamente, es un equipo agresivo. Su tasa de blitz está entre las más elevadas de la NFL, y su defensa vive con la lógica de crear jugadas negativas incluso al costo de ceder algunas explosivas. Contra un ataque tan inconsistente como el de Carolina, ese enfoque tiene sentido. Los Buccaneers pueden permitirse vivir en hombre a hombre en momentos clave, confiando en que Bryce Young no castigará de manera consistente las ventanas pequeñas. La clave será la disciplina contra el scramble y el juego corto, dos áreas donde Tampa ha mostrado vulnerabilidad cuando la presión no llega a tiempo.

Si Carolina gana, estarán en playoffs, pero si pierde, también tendrán una opción, ya que una victoria de los Falcons contra Saints les daría el pase a post temporada igualmente. El año de Tampa ha terminado siendo tan catastrófico que ni una victoria final le asegura poder ganar la división.

WEEK 18 SAT 01/03
San Francisco 49ers
8:00
PM
EST
@
Seattle Seahawks

No es un partido de ganar o irte a casa, pero el Niners-Seahawks trae consigo la máxima recompensa de cara a playoffs: la posibilidad de jugar en casa toda la postemporada.

La identidad ofensiva de los 49ers sigue siendo una de las más claras y sofisticadas de la liga. Su uso del motion pre-snap, su variedad de formaciones y su capacidad para generar ventajas estructurales hacen que su eficiencia no dependa tanto del volumen como de la calidad de las jugadas. En términos de EPA por jugada, San Francisco se mantiene en la élite tanto en pase como en carrera, algo extremadamente raro en la NFL moderna. Su success rate en primeros downs es especialmente alto, lo que les permite vivir en segundos y terceros downs manejables, donde el playbook se abre por completo a un Brock Purdy que ha llegado como un avión al mes de enero. Ahora mismo, pocos quarterbacks tienen tan interiorizado el playbook de su entrenador como él. Está en completo dominio de la situación y es capaz de extender jugadas, y sacarle rendimiento a ello, si necesita romper la estructura marcada. El pasado domingo, Purdy dio un auténtico recital en su enfrentamiento con los Chicago Bears.

Si Seattle ha tenido algún problema defensivo este año, es precisamente contra ese tipo de ofensivas. Defensivamente, los Seahawks han sido vulnerables al motion y al play-action, permitiendo altos valores de EPA en jugadas donde la defensa debe redistribuir responsabilidades post-snap. Su defensa contra el juego terrestre ha mejorado en términos de yardas permitidas, pero sigue cediendo tasas de éxito elevadas. Esto es sobre el papel y mirando estadísticas avanzadas, sin embargo, los de Mike McDonald son un equipo muy rocoso y que consigue desesperar a las ofensivas rivales por sus continuos cambios en el front-7. Para este decisivo partido, su misión será imponer su ritmo y no permitir que Shanahan saque rendimiento a los primeros downs.

El enfrentamiento clave está en el segundo nivel defensivo de Seattle. Los 49ers construyen gran parte de su ataque explotando linebackers en conflicto, ya sea a través de rutas cruzadas, screens o jugadas de engaño que fuerzan decisiones tardías. Si Seattle no logra jugar con disciplina y rapidez de lectura, el partido puede inclinarse hacia el equipo local. Además, el pass rush de los Seahawks ha brillado en muchos momentos de la temporada, pero cuando no logra presión con cuatro hombres, la secundaria puede quedar expuesta ante un ataque que castiga coberturas estáticas. Los esquemas de blitz de McDonald pueden darle oportunidades a su defensa para hacer perder yardas al rival, como vemos en la imagen de abajo.

seahawks

Los Seahawks colocan a dos linebackers en la línea defensiva amenazando el blitz y a un solo safety en la zona profunda. Cuando se inicia el snap, la defensa cambia. El otro safety cae, el edge rusher del lado derecho de la defensa también cae en cobertura de pase, junto uno de los linebackers que estaba amenazando el blitz, y es Nick Emmanwori quien va a presionar al quarterback desde la segunda línea. Los movimientos de presión hacen que el guard y el tackle derecho abran el gap B que es por donde entra Emmanwori. El quarterback no tiene pase en ningún lado del campo y recibe el sack.

Desde el punto de vista de Seattle, su ofensiva necesita un partido casi perfecto en términos de eficiencia. Su EPA por pase ha sido positiva en tramos de la temporada, pero extremadamente volátil. Cuando Sam Darnold logra establecer ritmo temprano, el ataque es capaz de producir jugadas explosivas, especialmente por fuera de los números. El problema es la protección. Contra frentes múltiples y presión simulada, Seattle ha tenido dificultades para identificar amenazas, lo que se traduce en sacks evitables y terceros downs largos. Aquí pueden encontrar respiro frente a una defensa a la que las lesiones le han privado de tener un pass-rush eficiente. Saleh ha tenido que abusar del blitz, algo con lo que no se suele mostrar cómodo. La necesidad de poner algo de presión en los quarterback rivales ha hecho que el coordinador defensivo busque alternativas a su plan inicial. San Francisco, defensivamente, es uno de los equipos más adaptables de la liga. Puede jugar conservador y limitar explosivas, o puede ser agresivo y buscar pérdidas de balón. Contra Seattle, es probable que opte por un enfoque mixto, priorizando contención y obligando al ataque a sostener drives largos. En términos de EPA permitido, los 49ers son particularmente fuertes en zona roja, donde su combinación de pass rush disciplinado y coberturas compactas reduce la eficiencia rival.

En Santa Clara vamos a tener a dos de los tres mejores equipos de la Conferencia Nacional enfrentándose por ese deseado seed 1. Los 49ers se han repuesto a cualquier inclemencia que les ha deparado esta temporada y se han convertido en un rival durísimo a pesar de las bajas, Sin embargo, estos Seattle Seahawks tienen recursos a ambos lados del balón para hacerles pasar un mal rato y quitarles el sueño de jugar todos los partidos de playoffs en su propio feudo. Incluido el último, el de la Super Bowl.

WEEK 18 SUN 01/04
Baltimore Ravens
8:20
PM
EST
@
Pittsburgh Steelers

El Steelers-Ravens, finalmente, es el partido que encapsula mejor el espíritu de la Semana 18. No sólo es una rivalidad histórica, sino un enfrentamiento donde cada snap tiene un peso simbólico y competitivo enorme, y donde uno de los dos conjuntos acabará su temporada. Pittsburgh llega aferrándose a su identidad defensiva y a una ofensiva que había mejorado en eficiencia situacional hasta el pasado domingo, donde hizo su peor partido en ataque ante unos Browns que les quitaron la posibilidad de llegar a esta última fecha pensando en los playoffs. Baltimore, por su parte, llega hasta aquí intentando gestionar su estatus de contendiente en un año donde lo ha demostrado muy poquitas veces.

La defensa de los Steelers sigue siendo el motor del equipo. Su capacidad para generar presión sin comprometer demasiado la estructura es clave. En términos de pressure rate, Pittsburgh está entre los mejores, y lo logra combinando talento individual con esquemas que confunden protecciones. Contra Baltimore, el reto es doble. Por un lado, deben contener un ataque terrestre físico y creativo; por otro, deben evitar que el juego aéreo castigue sus tendencias agresivas.

Baltimore es uno de los equipos más eficientes de la liga en términos de EPA por jugada total. Su ofensiva no sólo puede ser explosiva, sino consistente. Su tasa de éxito en carrera es alta, y eso obliga a las defensas a cargar la caja, abriendo ventanas en el juego aéreo. Los Ravens utilizan el play-action con una eficiencia notable, y su quarterback castiga duramente las coberturas que rotan tarde. Aquí entra la amenaza de Derrick Henry, el cual llega después de hacer su mejor partido en todo el curso.

ravens

En la secuencia de arriba, vemos una formación bastante habitual en estos Ravens, con dos tight end y un fullback y Henry en el backfield. Se inicia el snap y el quarterback juega una toss para hacerle llegar el balón a Henry, quien se va aprovechando de los excelentes bloqueos que va recibiendo por el exterior.

Pittsburgh, históricamente, ha intentado frenar a Baltimore priorizando contención y lectura, pero eso implica renunciar a parte de su agresividad natural. El dilema táctico está en encontrar el equilibrio: presionar lo suficiente para incomodar sin abrir carriles de escape. Derrick Harmon, ha sido un plus para el equipo de Mike Tomlin contra el juego terrestre rival. Cuando él está sobre el campo, el interior de la línea defensiva sube enteros y hace que su rival no encuentre pasillos interiores para correr, liberando a los edge rushers para hacer jugadas y placajes para pérdida de yardas. Si los Steelers consiguen minimizar daños por tierra, pueden complicarle mucho las cosas al juego aéreo de los Ravens. Mientras escribo estas líneas, aún no es definitivo quién será el qurterback de los de John Harbaugh. Si Huntley tiene que salir a jugar, la secundaria de Steelers puede forzar turnovers. En cobertura, los Steelers han sido sólidos en zona, pero han mostrado debilidades cuando deben cubrir rutas profundas post-play-action. Todo lo que sea permitir yardas de carrera a Ravens, será su tumba, porque eso podrá abrir el juego de pase de los de Baltimore.

La ofensiva de Pittsburgh, por su parte, ha mostrado una mejora clara en la segunda mitad de la temporada en términos de EPA en terceros downs y eficiencia en zona roja. Sin embargo, sigue siendo un ataque de margen estrecho. Su juego terrestre ha sido más efectivo en success rate que en explosividad, lo que implica drives largos y necesidad de precisión. Contra una defensa como la de Baltimore, que limita errores y castiga turnovers, ese enfoque es arriesgado. La sensación es que, cuando Rodgers ha sido más agresivo, los Steelers han podido hacer daño de verdad. Sin embargo, la idea de juego sigue siendo la de limitar riesgos y jugar mucho más en horizontal para alargar drives y hacer partidos de desgaste. Las bajas en ataque de los de Pittsburgh favorecen las defensas individuales en Ravens y ponen en peligro la victoria de los locales.

En este partido, la batalla de los turnovers es crucial. Pittsburgh necesita ganar el diferencial para tener opciones reales. Baltimore, en cambio, puede permitirse un enfoque más conservador, confiando en su eficiencia global. La pregunta no es sólo quién gana, sino qué señales deja el partido de cara a enero. Hace una semana, los Steelers tenían hecho su pase a post temporada, pero el horroroso encuentro disputado en Cleveland le ha dado una vida extra a unos Ravens que ahora se encuentran con la oportunidad de dejar fuera a su rival divisional en su propia casa, algo que puede hacer saltar por los aires a la franquicia acerera.

Baltimore y Pittsburgh, fieles a su historia, se miden en un duelo que es tan táctico como emocional. En esos matices, en esos detalles que no siempre aparecen en el marcador, se define el verdadero valor de estos partidos.