"Looking like a true survivor, feeling like a little kid", enuncia el músico británico Elton John en su himno de batalla I'm Still Standing. Después de ver el excepcional estado de forma con el que se ha presentado a su decimoquinta temporada con los Minnesota Vikings, se puede afirmar que el veterano safety Harrison Smith, de 37 años, se manifiesta como un superviviente y destila la emoción de un niño pequeño.
"Ese sentimiento es, egoístamente para todos nosotros, la razón por la que queríamos que regresara tanto", dijo en rueda de prensa un conmovido Kevin O'Connell, entrenador en jefe de Minnesota, cuando evocó el momento en el que Smith conquistó la intercepción número cuarenta en su carrera. El hito sirvió, además, para que los Vikings vencieran a los Colts, se establecieran como la mejor defensiva en puntos permitidos de la liga y se mantuvieran como el único equipo invicto en toda la NFL.
Luego de contemplar la posibilidad del retiro durante varios meses, Smith alcanzó un acuerdo contractual a principios de septiembre para volver un año más con Minnesota, la única franquicia con la que ha jugado como profesional desde que fue seleccionado en las postrimerías de la primera ronda del draft de 2012.
El gran responsable de persuadirlo fue Ronde Barber, legendario back defensivo de los Tampa Bay Buccaneers, cuyo crepúsculo en la NFL coincidió con el año de novato de Smith. En medio de un evento de golf que tuvo lugar en Maine durante el verano, Smith y Barber compartieron una generosa ronda de cervezas que devino en una conversación con profundidad filosófica sobre la posibilidad de que el profundo de los Vikings se uniera al selecto club de jugadores con al menos 40 intercepciones y 20 capturas de por vida.

"Él me dijo: 'Oye, ¡ve por ello! ¿Qué haces aquí jugando al golf? Así que me fui de allí y fue entonces cuando decidí: 'Definitivamente, voy a mantenerme en forma'", detalló Smith, apodado en el circuito NFL, con motivos de sobra, como "Harry The Hitman".
La intercepción del pasado fin de semana frente a los Colts ramificó a Smith con mitos del calado del propio Barber, Charles Woodson y Larry Wilson, todos miembros del Salón de la Fama de la NFL. Por eso se entiende que durante la entrevista post-partido con la televisora de turno, su compañero Josh Metellus irrumpiera en la toma para certificar su condición de leyenda: "Twenty-two, ¡Hall of Fame!".
Pensar en Smith exclusivamente como uno de los defensivos secundarios más físicos e intimidantes del siglo XXI en la NFL sería restarle complejidad a la ecuación que lo erigió como el prototipo de safety, dotado con esa infrecuente mezcla de agresividad, instintos y un IQ privilegiado, con el que fantaseaban todas las oficinas de la liga.
"Harrison Smith es uno de los mejores jugadores con los que he coincidido, uno de los más inteligentes. He conocido a unos cuantos, ya sabes, a algunos realmente buenos, y él ha aportado muchísimo a esta organización. Juega de la manera correcta; es un purista del deporte, alguien que ama cada una de sus facetas. Sinceramente, creo que es uno de los mejores", expuso el coordinador defensivo de los Vikings Brian Flores, mente respetada y creativa donde las haya.
"I'm Still Standing / yeah, yeah, yeah", consigna el famoso estribillo del casi octogenario Elton John, que bien podría ser el lema de batalla del último, o puede que penúltimo, Harrison Smith.





