Cuando la NFL anunciĂł que agregarĂa una semana mĂĄs a su calendario de temporada regular dejĂĄndola en 17 partidos para cada equipo a lo largo de 18 semanas, surgiĂł el conflicto de tener un nĂșmero de encuentros non, lo cual implicaba que aquella perfecta simetrĂa entre juegos de local y visitante se perderĂa. Pero las implicaciones van mĂĄs allĂĄ del balance competitivo, tienen tambiĂ©n un ĂĄngulo financiero. Hoy lo analizamos entre dĂłlares y yardas.
Cada vez es mĂĄs frecuente que los propietarios de los equipos de la NFL sean tambiĂ©n dueños del estadio en el que juegan como locales. AtrĂĄs quedaron aquellas Ă©pocas en las que el equipo de la ciudad jugaba en el estadio municipal, en el que pagaba una renta a un tercero o cuando se compartĂa el campo con el equipo de baseball.
El ser dueños de la tierra, subcontratar la construcciĂłn y administrar el inmueble una vez que este existe, hace que el valor de los activos de la franquicia se multiplique y a la vez se generen diversos canales de ingreso por el inmueble mismo. Es por eso que al momento que estuvo disponible una fecha mĂĄs para tener un partido en casa por temporada, nadie querĂa desaprovechar la oportunidad de albergarlo.
La explicaciĂłn es sencilla: Un partido en casa, para cualquiera de los 32 equipos, implica ingresos y si la cuenta bancaria a la que irĂĄn esos dĂłlares no estĂĄ determinada, todos harĂĄn lo posible para que sea la propia.
Esto es de gran relevancia para las franquicias debido a que los ingresos de cada partido en casa corresponden a la categorĂa de las ganancias locales, esas que responden a lo que los equipos venden en su propio territorio; ademĂĄs de lo que implica el estadio en dĂa de juego, acuerdos de transmisiĂłn por radio, patrocinios locales, etc. En pocas palabras, lo que hace que algunos equipos sean un mejor negocio que otros.
Estos Ășltimos estĂĄn en un apartado distinto a los ingresos nacionales, que son aquellos que provienen de lo que la liga negocia en nombre de las 32 franquicias, como acuerdos televisivos, y patrocinios nacionales, los cuales se dividen en partes iguales para todos.

Seamos tan concretos como sea posible. Partiendo de las cifras que se manejaron por diversos reportes tras las pĂ©rdidas que tuvo la liga tras la temporada 2020 en ingresos locales, podemos asumir que cada equipo tiene un ingreso promedio por partido de unos 65 millones de dĂłlares entre boletos vendidos y consumo de alimentos, bebidas, estacionamientos, mercancĂa vendida en las tiendas del estadio y otros conceptos asociados a la experiencia del dĂa de juego.
Por supuesto que esa cantidad varĂa de estadio a estadio y para ilustrarlo podemos tomar como ejemplo el precio promedio de un boleto en el mercado secundario de los cinco partidos mĂĄs demandados, a solo unos dĂas de la publicaciĂłn del calendario de la temporada 2023. Estas son las cifras al viernes 12 de mayo de 2023:
- Eagles @ Patriots. $807
- Cowboys @ 49ers. $501
- Lions @ Chiefs. $444
- Chiefs @ Jets. $354
- Packers @ Bears. $349
El Gillette Stadium en Foxborough, el Levis Stadium en San Francisco, el GEHA Field at Arrowhead en Kansas city y el MetLife Stadium en New York son estadios usualmente caros y no muy comparables con, por ejemplo, el Paycor Stadium en Cincinnati o el EverBank Field en Jacksonville. Esto es parte importante para que los equipos de New York y los Patriots normalmente aparezcan como negocios mĂĄs rentables que los Bengals o los Jaguars.

El noveno juego en casa vino entonces acompañado de la salomónica decisión de la liga de alternar entre la AFC y la NFC este nuevo activo, para que asà todos disfruten de las mieles de esos ingresos extra.
En 2023 es la Conferencia Americana la que sale beneficiada, tanto en el ĂĄmbito deportivo, por tener a sus aficionados apoyando a los jugadores en una ocasiĂłn mĂĄs, como en lo financiero, por capitalizar la oportunidad para vender unos cuantos hot dogs y cervezas adicionales.





