A veces, la vida nos presenta situaciones en donde lo Ășnico que hay que hacer es disfrutar. Saborear el momento sin perderse ni un detalle. Estas oportunidades son ocasionales, infrecuentes. En cierta forma, estĂĄ bien que asĂ sea. El partido que van a jugar Buffalo Bills y Baltimore Ravens este domingo es, sin lugar a dudas, un evento canĂłnico para cualquier fanĂĄtico de la NFL. Ustedes ya saben porquĂ©, sino no estarĂan aquĂ.
De hecho, para poder reconocer y contextualizar la importancia de algo extraordinario, la principal condiciĂłn que hay que tener es un conocimiento profundo del tema que se estĂĄ abordando. Utilicemos un ejemplo a partir de una pieza clĂĄsica de la cultura argentina de redes sociales.
Miren: si hay una temĂĄtica en esta vida que ignoro, es la diferencia entre la calidad de bebidas alcohĂłlicas. Pero, tras escuchar esta frase de Alfio âCocoâ Basile (ex entrenador de fĂștbol de la SelecciĂłn Argentina y personaje icĂłnico de mi paĂs), me queda absolutamente claro que Ă©l entiende la diferencia entre un whisky bueno y un whisky especial. Mejor dicho: un "Elissir".

Todos los que adoramos este deporte entendemos que Josh Allen y Lamar Jackson fueron dos de los mejores tres quarterbacks de la temporada regular. TambiĂ©n estamos al tanto de que son los Ășnicos candidatos para llevarse el trofeo al mejor jugador de la temporada (MVP), peleando codo a codo, cabeza a cabeza (para mi, tal como expuso mi colega y amigo Iker Sagasti, Allen es el claro merecedor del galardĂłn).
El criterio bajo el que se juegan los Playoffs de la NFL (algo totalmente aleatorio) y los cruces que se dieron luego de la primera ronda dictaminĂł que Buffalo y Baltimore se cruzaran en la Ronda Divisional. Nosotros debemos estar agradecidos, porque las chances de que esto ocurriera eran bajas.
Este Bills-Ravens tiene todo lo que necesita un encuentro deportivo para entrar en la categorĂa de "Elissir". Es un duelo que enfrenta a dos de las mĂĄximas figuras de la liga (Allen y Lamar) en un partido a matar o morir. Ăstas figuras han sido constantemente dominadas en este escenario (la postemporada) por el mismo hombre (Patrick Mahomes), quien seguramente esperarĂĄ como Final Boss la prĂłxima semana.
Ambos equipos construyeron una temporada regular espectacular. Mucho mås dominante que los propios Chiefs, aunque KC tenga el mejor récord y por ende el 1 seed. Ambos equipos creen con fervor que "este es el año" en donde finalmente podrån alcanzar el Superbowl.

Volviendo a los QBÂŽs y mĂĄs allĂĄ del contexto de la lucha por el MVP (por supuesto, un factor que ayuda muchĂsimo al marketing de este partido), Allen y Lamar ofrecen un espectĂĄculo Ășnico dentro de este deporte. Son atletas especiales, con caracterĂsticas particulares e inimitables. En este preciso momento, estos dos fenĂłmenos estĂĄn pasando por el mejor momento individual de sus carreras.
Ya le dedicamos 2 columnas a Josh Allen esta temporada. Nomas basta con ver cĂłmo saliĂł a la cancha el otro dĂa, despuĂ©s de que Bo Nix y los Broncos sorprendieran con ese bombazo para ponerse 7-0 en la primera posesiĂłn. Allen saltĂł al campo de juego con una tranquilidad⊠que asustaba. Ni se inmutĂł. ControlĂł absolutamente todo, hizo lo que quiso con una de las mejores defensas de la NFL y liquidĂł el partido en el tercer cuarto.
Lo de Jackson fue similar, aunque con una importante distinciĂłn. Primero lo primero: Lamar logrĂł exorcizar al demonio de los Steelers, finalmente aplastĂĄndolos en un partido decisivo. Jackson jugĂł un gran partido, fue protagonista desde el inicio con cinco carreras en el primer cuarto y nunca mirĂł atrĂĄs.
A su lado, Derrick Henry sigue demostrando que las reglas båsicas de los running backs no se aplican a él. Con 31 años recién cumplidos, King Henry sigue siendo un arma letal para Playoffs y amenaza con ser el factor que diferencie a los Ravens de los Bills, en un partido que se presenta muy parejo.

El domingo habrĂĄ un equipo ganador y uno perdedor. Lo mismo diremos de los quarterbacks. Personalmente, confĂo un poco mĂĄs en la mĂstica y el aura de Allen, aun entendiendo que Baltimore llega con la mejor defensa y con mĂĄs armas en ataque.
Pero eso no importa. MĂĄs allĂĄ del resultado, los que ganaremos seremos nosotros. Los que nos sentemos en nuestros sillones (o los de un amigo: el que tenga la mejor TV) y nos peguemos a la pantalla sin perdernos una jugada. Porque sabemos que estos partidos no se dan a menudo. Porque sabemos que este Bills-Ravens es esto. Una golosina que te compraste en un viaje y estĂĄs guardando para un momento especial. Un capĂtulo de una serie que te dijeron que es excelente y al que finalmente llegaste. O, para no dar tantas vueltas, como dirĂa el querido Coco: un Elissir.





