En días recientes, Ben Johnson, el responsable de devolver a los Chicago Bears a playoffs por primera vez desde 2020, fue sumergido en la pila bautismal shanahaniana.
Los encargados de certificarlo como parte del mismo árbol genealógico fueron el propio Kyle Shanahan —quien admitió ver muchísimas coincidencias en términos de filosofía, esquemas y, sobre todo, a nivel "balance"— y Robert Saleh, el coordinador defensivo de los 49ers, que no tuvo ningún reparo en establecer que Johnson comparte territorio como playcaller con Shanahan, Sean McVay y Matt LaFleur, parte de aquel histórico staff de Washington en 2011.
Para entender cuán privilegiada es la mente de Ben Johnson, podemos recurrir a una anécdota en la que estuvo involucrado Mike Martz, el creador de "The Greatest Show on Turf", aquella mítica ofensiva de los Rams de finales del siglo XX y principios del siglo XXI. En una charla con el insider Adam Jahns, Martz contó que durante una visita de rutina a los Miami Dolphins, en la gestión de Adam Gase, se encontró con un personaje que parecía conocer mejor que él los secretos que hicieron de Kurt Warner el mejor quarterback de su tiempo.
El tipo al que hacía alusión Martz era un jovencísimo Ben Johnson, que para entonces se desempeñaba como entrenador de receptores abiertos en Miami. Cuando Martz, sorprendido por la cantidad de inquietudes que tenía en torno al desarrollo de las jugadas que formaban parte del repertorio de los Rams, preguntó quién era ese chico, Gase respondió con un memorable: "Una futura superestrella".
En su presentación como nuevo entrenador en jefe de los Chicago Bears, tras su brillante trabajo como coordinador ofensivo de los Detroit Lions, Johnson sintetizó su método de la siguiente manera: "Mi filosofía es hacer que las mismas cosas se vean diferentes y que las diferentes cosas se vean iguales. Queremos que las defensas estén siempre alertas".
Buceando en las profundidades, Mike Sherman, artesano de una de las versiones más potentes de Brett Favre como quarterback en los Green Bay Packers, argumentó que Johnson, con todas las influencias que abrevó durante sus años formativos, "ha creado una nueva ola" a nivel táctico. Dicha "ola" se sustenta, según Sherman, en "la distracción y el engaño".
La gran obra de Ben Johnson en su primer año como responsable absoluto en la NFL ha sido la transformación de Caleb Williams, primer pick global del 2024. Lo que explica el cambio radical entre su decepcionante año de novato y su explosión esta temporada, tiene que ver con el estrés y la presión a la que ha sido sometido para intentar procesar toda la información y conceptos que exige dominar el sistema.
Concediendo que no fue fácil admitir que no estaba listo para correr una ofensiva de tal complejidad, Williams entendió que la única manera de progresar como quarterback de NFL era decodificar las claves que venían desde las laterales, en voz del que ahora, después de una tortuosa relación durante los campos de entrenamiento, considera "el mejor entrenador del mundo".





