Transcurrido el primer mes de la temporada regular, comenzamos a evaluar a los 32 equipos de la liga con una cantidad de material no menor. Si bien sigue siendo temprano para conclusiones deterministas, cuatro partidos -dentro de una temporada de diecisiete- representa el 23.53% del total de la temporada.

En este contexto, el encuentro que disputarán Seattle Sehawks y San Francisco 49ers en Lumen Field, como parte de la segunda ventana de juegos del próximo domingo (#LateAfternoon), se destaca por encima del resto por varios motivos.

Seattle, campeón defensor, ha validado su estatus como uno de los animadores de la presente campaña. Tal como se anticipaba en la previa, la defensa que comanda Mike Macdonald deja en claro, semana tras semana, su versatilidad y su explosividad a la hora de conseguir robos de balón (su marca de 6 intercepciones lidera la NFL).
La ofensiva debió sortear un obstáculo impensado ante la lesión tempranera en el debut de Sam Darnold; Drew Lock, quarterback suplente, superó las expectativas en su labor de reemplazo. Darnold lleva dos partidos completos de regreso, aunque con altibajos: sus entregas de balón (en gran parte) le costaron la única derrota a los Seahawks, frente a Washington Commanders.
Un foco a tener en cuenta sigue siendo el juego terrestre. Mientras Kenneth Walker III la rompe toda con los Chiefs, la opción de relevo en Seattle no ha logrado la producción deseada. Jadarian Price, corredor seleccionado en la primera ronda del Draft, que venía de tres actuaciones algo decepcionantes (por supuesto que es un jugador joven, y tampoco, como decíamos al principio de la columna, hay que saltar a conclusiones) sufrió una lesión en el pecho y fue enviado a la lista de lesionados, por lo que deberá perderse tres partidos más.
Cuidado: el pasado domingo, en la victoria sobre Los Angeles Chargers, Emanuel Wilson posteó números más que aceptables (21 acarreos, 81 yardas y 1 TD). Entre la aparición de Wilson y el inminente retorno de Zach Charbonnet (más el eventual regreso de Price), tal vez Seattle pueda presentar un ataque terrestre que no cargue todo el peso de la ofensiva sobre Darnold y Jaxson Smith-Njigba, el mejor receptor de la liga en la actualidad.
Recapitulando el desarrollo del presente de Seattle, podemos afirmar que, a pesar de ciertas dudas en el ataque, estamos ante uno de los principales candidatos dentro de la NFC. El tema es que están a punto de enfrentarse a un equipo que ha salido disparado como un cohete hacia la luna en este inicio de temporada.

Lisa y llanamente, los 49ers han sido el mejor equipo del primer mes en la NFL. Su registro de victorias puede verse como un sándwich. Entre dos victorias esperables ante conjuntos de baja estima (Miami Dolphins y Arizona Cardinals), le colocaron una paliza categórica a Los Angeles Rams en Melbourne y, en el otro pan, doblegaron a Denver Broncos en un partido muy ajustado.
Ya llegaremos a la ofensiva, pero primero permítanme quedarme un segundo con la defensa. Precisamente, en esta última actuación ante Denver comprobé lo que quería testear. En pocas palabras: qué pasaría en un partido trabado, en donde Kyle Shanahan y su mente brillante no fueran capaces de tomar la delantera.
La respuesta del sector coordinado por Raheem Morris fue genial. En un duelo netamente defensivo, los Niners se plantaron de tú a tú contra los Broncos, una de las tres o cuatro defensas más respetadas de la liga.
Del otro costado…qué decir. Cualquier palabra o descripción queda corto para lo que ha logrado San Francisco en ataque durante estos primeros cuatro partidos. Brock Purdy (11 TD contra 1 INT) debiera liderar cualquier carrera de MVP seria. Nadie en su sano juicio diría que George Kittle se rompió el tendón de Aquiles en enero. Christian McCaffrey está sano, potente y produciendo como en sus mejores años. Deebo Samuel volvió a casa y volvió a ser Deebo. Sí, ha habido lesiones en el cuerpo de receptores (pues sino no serían los San Francisco 49ers), pero nada grave.
Sin lugar a dudas, si me tuviera que quedar con una estadística para explicarlo todo, sería la(s) siguiente(s). Antes del juego ante Broncos, leí que, por primera vez desde 1979, los 49ers habían hilvanado tres partidos consecutivos sin permitir una captura de QB. Una vez finalizado el partido, llegó la segunda stat: los Niners ´26/´27 son el primer equipo en comenzar una temporada 4-0 y sin permitir un sack desde los Indianapolis Colts de Peyton Manning en la temporada ´05/´06.
El encuentro del domingo es uno de esos partidos en donde no hay que perderse ni una jugada. Siempre teniendo en cuenta que habrá una revancha más adelante en la temporada regular (y, como fuera el caso entre Seahawks y Rams, quizá un tercer duelo en Playoffs). Servirá para sentar las bases en la NFC Oeste, donde San Francisco ya le asestó el primer golpe a los Rams en Australia.
Como frutilla del postre: será un duelo entre una ofensiva imparable, comandada por un QB que cada vez juega mejor, frente a una defensa que ha sido capaz de resolver todos los enigmas ofensivos arrojados en su contra. Mejor, imposible.





